Biodanza online - ¿cómo funciona?

El juego en Biodanza

La vitalidad y el juego de vivir

En este artículo vamos a hablar del juego en Biodanza. Podríamos decir que éste es un elemento importante dentro de la práctica de la Biodanza, pero ¿acaso no es el juego un elemento importante de la vida en general? Jugamos a diario, de forma constante, al relacionarnos, al comunicar, al bailar, al divertirnos, al vivir.

La vida es entregarse al juego de vivir y la Biodanza nos ofrece un espacio en el que poder expresarlo al máximo.

Dinámica de grupo

Las dinámicas de grupo forman parte del ser humano. Allá por el año 1912 esta fue la observación que hizo un joven estudiante de medicina apasionado por el teatro y la música, Jacob Levi Moreno, cuando comenzó a observar los niños jugando en los jardines de Viena. Este estudioso abogaba por la relación cara a cara con los pacientes, por la conexión humana, por el contacto entre individuos como parte del proceso terapéutico, oponiéndose así a Sigmund Freud y al famoso diván del psicoanálisis.

Del mismo modo que Jacob Levi, la Biodanza viene a trabajar las relaciones profundas, verdaderas y significativas entre los seres humanos, enfatizando en la relación afectiva, viva, de comprensión y comunicación completas, en todos los sentidos, basada en la empatía entre “Yo y el Otro”. Y, como seres humanos que somos, y como niños que una vez fuimos, la mejor manera de llevar a cabo este trabajo es, sin duda, a través del poder del juego.

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¡Te esperamos con ganas!

Juego en biodanza

¿Qué es el juego?

Es un proceso vivencial, naturalmente. El juego es un ejercicio de laboratorio, siendo por lo tanto una vivencia. Es una técnica, una dinámica: exige relación saludable entre las personas de intereses comunes, que sobrepasa la simple recreación (con carácter de concurso) con el objetivo de tener algún aprendizaje, reflexión o correlación con una práctica día a día.

Es así como cobra un papel esencial dentro de la práctica de la Biodanza. Además de llevarnos a la construcción de una relación sana y respetuosa con las personas que nos rodean, nos permite generar vivencias profundas que nos nutren y nos hacen crecer como seres humanos.

El origen del juego

¡Mujeres y hombres son jugadores!

El juego se pierde en su origen y acompaña al ser humano desde los inicios del mundo. Cuando aún no sabemos hablar, usamos el juego de los gestos y de los sonidos como forma de comunicación. Y al descubrir el habla, iniciamos nuestro “juego de palabras” que es nuestro primer juego consciente.

En nuestra vida cotidiana utilizamos varias formas de juego: los sentidos, en que la curiosidad nos lleva al conocimiento, el juego de los colores, de las formas y de los sonidos, el juego de complicidad en las miradas. La Biodanza lleva todas estas formas vitales al laboratorio, añadiendo el movimiento de los juegos corporales con música, expresados en las danzas, el encuentro y la celebración en grupo, para integrar y reforzar nuestro aprendizaje, y que siga formando parte de nuestras vidas.

La música

“La música comienza donde termina el lenguaje” – según Cristina Isabel Gallego. Ya que con palabras no podemos explicar todo lo que nos sucede. Lo podemos expresar a través del lenguaje no verbal de nuestro genuino movimiento pleno de sentido. Al escuchar una música universal, descubrimos que expresa todo lo que no podíamos comunicar.

Y realmente es así, el poder de la música es infinito. La música desde los primeros habitantes de la Tierra ha sido un modo de comunicación, ha sido un lenguaje. Empezó cuando tan solo nos comunicábamos con sonidos, con instrumentos rudimentarios extraídos de la Madre Tierra, añadiendo poco a poco el movimiento. Pensad, por ejemplo, en los bailes que practican en África. Podemos observar complejas dinámicas de grupo que se desarrollan en cada una de sus danzas.

Cuando integramos la música al juego nos socializamos, creamos, nos comunicamos, ya que nuestro movimiento es espontaneo, expresivo y autentico. Y esto nos aporta una infinidad de beneficios corporales y orgánicos, aportándonos el hermoso florecimiento de la afectividad y la creatividad.

El juego en Biodanza

El juego y la música son dos elementos protagonistas en la infancia de cualquier niño. Cuando entramos en un juego, cualquiera que sea, aceptamos sus reglas. Por medio de estas, nos separamos por un momento del mundo real exterior y establecemos contacto con nuestra escala interna de valores, viviendo la fascinación y la magia de lo lúdico, regresando a ser niños, y entrando en nuestra verdadera esencia.

“Entregarse al juego, entregarse totalmente al juego, este es el secreto de nuestra Gloria. Entregarse sin reticencias al juego de recibir la inmensidad y cuidar de ella como nosotros cuidamos de un niño. Entregarse a la misión imposible, de simplemente, dar frutos. Dejarse llevar por el rocío, sin otra opción que el éxtasis por ser parte del juego, que es ganarse a sí mismo”

Rolando Toro, creador de la Biodanza

A partir de esta hermosa y poética manera de explicar la importancia del juego Sandra de Rivas Hermosilla afirma en su monografía: “El juego en Biodanza y otros juegos biocéntricos”:

El juego es un momento placentero donde nos sentimos seguros. Es un instinto que nos permite compartir experiencias, adquirir una serie de habilidades sociales, y categorías de movimiento que necesitamos durante la vida. Es una vivencia donde tenemos la oportunidad de interactuar con nosotros mismos, con los demás y con nuestro entorno.

Jugar es el arte de vivir y el gozo de existir, una felicidad presente y una vivencia sagrada. Es la integración del instinto y la emoción, una estimulación vital que nos permite crear y seguir creando, para poner en el centro nuestra propia vida.

Cuando a todo esto le añadimos la música, el resultado son vivencias integradoras que han sido protagonistas en nuestra niñez. También ahora en nuestra edad adulta seguimos sirviéndonos de la música para ponernos en marcha por la mañana, para trabajar, estudiar, viajar, danzar, o cualquier actividad que necesita de música para armonizar “El juego diario de nuestra vida”.

Todo en la vida pasa por ser un juego, que puede vivirse también sin música, pero es a través de la música, del movimiento y el juego en Biodanza, que podemos llegar a tener vivencias integradoras que nos sirven y nos colman, incluso nuestra necesidad de calma, quietud y silencio.

“En el juego hay algo en juego, que transciende las necesidades inmediatas de la vida, y da sentido a la acción”.

Johan Huizinga

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